Cómo usar la creatividad

A lo largo de la historia, el humano no ha dejado de inventar y crear. A todos nos fascinan los increíbles descubrimientos que han hecho que nuestra sociedad avance del modo en que lo ha hecho. Mucha presión, ¿verdad? ¿Cómo se crea algo tan increíble de cero? O, mejor aún, ¿cómo se crea algo que tan solo sea normal desde cero? No es que cuestione tus expectativas, pero seguro que alguna vez te has frustrado ante la sola idea de crear algo pequeñito. En cualquier caso, no, ni necesitas compararte con nadie, ni necesitas hacer algo increíble. Cómo usar la creatividad es una cuestión mucho más sencilla de lo que parece. Y ahora verás por qué.

¿De dónde vienen las ideas?

¿Existe un plano en el que solo habitan las ideas más increíbles? ¿Puede una persona normal acceder a dicho plano? No y no. Las ideas increíbles no nacen por sí solas de la nada absoluta. Las ideas, del tipo que sean, proceden de todo lo que nos rodea. De todo lo que ya ha sido creado o existe a nuestro alrededor. Y este nacimiento se produce a través de la observación y reorganización de todas esas cosas que vemos o aprendemos cada día.

Así es la creatividad. No consiste en inventar algo que nunca haya existido. Consiste en reorganizar y buscar un nuevo sentido para lo que ya está ahí.

Observar para crear

¿Y cómo se sabe qué cosas pueden reorganizarse para crear algo nuevo? Plantearlo de este modo nos obliga a centrarnos en el posible producto antes que en la propia creatividad. Para crear primero hay que aprender a observar. Y a hacerlo con intención. 

¿Algo te llama la atención? 

¿Hay algo que te genere curiosidad? 

¿Hay algún pensamiento que vuelve una y otra vez cuando haces algo? 

Esos son el tipo de detalles que te indican que tu creatividad ha empezado a trabajar. Solo tienes que seguir profundizando en ellos, probando y experimentando hasta que surja algo más.

Descartar para crear

Sin embargo, no todo es sumar en el proceso de crear. Aunque te parezca que cada pensamiento trae una nueva pieza al conjunto, no siempre es así. Descartar ideas también forma parte de la creatividad. Quitar cosas aporta dirección y ayuda a potenciar el propósito de la idea.

Elegir puede ser difícil, pero es una parte esencial del proceso creativo. Y cualquier cosa que dejes atrás ahora, puede que en otro momento se convierta en el inicio de algo muy diferente.

Al final, la creatividad no es una genialidad repentina. Es un proceso hecho de pequeñas observaciones y decisiones sencillas. Solo hay que mirar con atención y profundizar un poco en aquello que observamos. Rápidamente nuestra mente empezará a reorganizar cosas y plantear distintos escenarios casi sin darnos cuenta. Solo tenemos que darle espacio y no exigirle la perfección.

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